miércoles, 2 de noviembre de 2011

La Catrina

Con su pluma de avestrúz
Se pasea por todos lados
Altanera y orgullosa
Siempre con la frente en alto.

La Catrina, siempre tan elegante como el catrín,
Con su vestido de tul, encaje y labios color rubí;
Se polvea su rostro de pálido color blanco,
Se ladea el lujoso sombrero,
Mientras espera a su desafortunado amor de momento.

Se dan las 12 y siempre con un nuevo amante,
Cada día un alma sin repetir.
La muerte enamoradiza lo lleva a bailar danzón,
Al ritmo del contrabajo y trompetas, seduce aquél corazón.

Con su fría mano lo arrebata,
Mirándolo a los ojos, la sínica muerte se ríe;
Y lo deja morir poco a poco, mientras su alma desviste.

Regresa la Catrina, siempre tan elegante como el catrín;
A aquel callejón de besos comprados,
Buscando un nuevo amante con quien danzar por ahí.

martes, 1 de noviembre de 2011

El fracaso, la derrota, una mente abierta.

Éste escrito no es un poema, no es un cuento, no es una historia. Más bien es una anécdota. No habla sobre amor, no habla sobre la inspiración que me produce un atardecer ni nada de eso. Habla de mí, de mi vida. Y te lo cuento a tí quien quiera que seas porque me quiero desahogar con alguien, quiero contar mi historia, quiero que sepas que es lo que siente alguien que de verdad no sabe que está haciendo en este momento.

Y aunque debería de estar trabajando para arreglar mi error, me pongo a escribir. ¿Por qué? Porque escribiendo es la única manera en la que siento que al hacer nada estoy haciendo algo útil. Porque quiero desquitar mi furia con mi pobre teclado amenazado por la fuerza de mis dedos y mis manos que escriben sin parar.

Muy bien, entonces sin más preámbulos empezaré, que nada se me hace más patético que la gente que la da vuelta a las cosas y no se centra en lo que es.

Imagínate, pararte frente a un grupo de gente, enseñarles un arte y que al principio todo vaya muy bien, cada vez va más gente que hasta llega el momento en que no cabe en el lugar. Pero de repente, poco a poco el lugar se empieza a vaciar. Así que alguien te da un consejo y le vuelves a echar ganas, te entusiasmas y todo va incluso mejor que al principio. Sale una oportunidad para demostrar lo que haces en público con y al momento de querer hacer lo que querías tu herramienta de trabajo falla. Y tienes menos de un mes para prepararte a tí y a tu grupo. A la siguiente vez tratas de arreglarlo y por alguna razón del destino falla. Se pierden una semana. Piensas que ya tenías la solución y todo parecía perfecto y falla de nuevo. Todo se echa a perder. Se pierden dos. Y poco a poco todo va decayendo y lo que algún día fué un imperio, hoy no es mas que polvo.

La misma persona te da un consejo, pero esta vez siendo más agresiva y mezclado con la furia que contenías por el fracaso recién ocurrido, sólo contestas con un silencio.

Llegas a tu casa, te sientas en completa oscuridad y buscas la relajación para reflexionar en cualquier escapatoria del alma. Por ejemplo, en un instrumento. Te sientas, te relajas y te dejas sumir por el espíritu de aquella melodía; piensas, piensas, piensas, piensas sin cesar; y tu mente no dice nada. Completo silencio, lo único que ocupa tu mente es esa canción jamás escuchada que tus manos producen sin saber cómo ni por qué. Es un trance.

Y de repente, el mínimo ruido de algún automóvil que pasa a lo lejos te desconcentra. Y llegan como una avalancha todas aquellas ideas que siempre buscaste. Las respuestas a las preguntas que nunca quisiste hacer.

Y la desconfianza que te crea contarle algo a un conocido, te da la confianza de decírselo a decenas de gente que no conoces. Y así cuentas tus problemas, cuentas tu vida, cuentas tu historia. Y así ésta mente que no piensa en nada en este momento más que en hablar a través de unas simples letras conjuntas cuenta algo que tal vez para tí no signifique nada, pero para mí es mi vida. Y en vez de trabajar, te sientas a escribir.

¿Por qué? Porque después de que el alma gritó toda la furia que contenía, la mente cobra vida propia y después de repetir infinidad de veces aquél ''dum tak tak ka'', empieza a hablar con coherencia.

Nada de lo que escribí tiene sentido a simple vista, pero lee y piensa, lee y piensa y te dará las respuestas que a mí me dio. Cierra los ojos, ciérralos y piensa en tu vida, en tu presente y trata de mejorarlo.

Y si está bien, mejóralo mas, nunca, pero nunca te conformes con lo que tienes y jamás de los jamases pienses que tienes el mundo en tus manos, porque cuando menos te lo esperes se esfuma como el vapor que produce tu respiración en una mañana helada.

Y puede sonar un poco trillado el repetirte estas palabras que todos escuchamos en donde quiera. Pero jamás dejarás de escucharlo hasta que les hagas caso. Y aunque no te consideres alguien débil (como yo incluso siento que soy algo dura), este tipo de detalles te marcan. Y te hacen hacerle cobrar un poco de sentido a la vida.

viernes, 28 de octubre de 2011

Color de nube.

Que cosa tan mas bella mis ojos contemplaban,
Recargada en un fría tumba triste.
Yacía ahí, fuerte y en llamas,
El dulce encanto de un clavel de rubí.

¡Que cosa tan mas bella mis ojos contemplaban!
Cálida y hermosa fuertemente contrastaba con el mármol,
El mármol triste de aquél lugar de recuerdos.

Y sigue ahí, recostada en la loza,
Ese clavel de color carmesí,
Una lágrima en su pétalo reposa,
Una lágrima de cariño sin fín.

Dicen que era su flor favorita,
El clavel rojo,
Rojo como la sangre, rojo como el color de sus labios.

Y sigue en mi recuerdo aquel momento en que la coloqué ahí,
Hermosa y llameante, el clavel color rubí,
Color de nube, color de atardecer.

jueves, 27 de octubre de 2011

3.

Era de noche, una noche llena de luces, de ruido, de gente. Era de noche, y cada vez entre mas tarde, menos personas se encontraban. Era de noche y al caminar por aquella calle llena del elixir de Dionisio, entre una multitud se encontraba, aquella figura tan renombrada y tan peculiar. Y todo sucedió como siempre, se miraban y se reconocían desde la distancia, siempre compartiendo ese silencio de curiosidad.
Pasaron las horas, y de repente se acercaron mientras ambos en su mente recordaban aquella otra calle de noche, hace algunos meses, y aquella persona, de tan misteriosa existencia extendió su mano hacia hacia enfrente, y dijo:

-Hola; mucho gusto, me llamo...

miércoles, 26 de octubre de 2011

2.

Cuando llamaron a todas aquellas personas, y al ver aquella figura porfín lo comprendió todo. Pronunciaron su nombre, pero no puso mucha atención y jamás lo volvió a recordar. Pero si recordó aquel momento en que miraba por el reflejo del espejo, aquella tarde hace muchos meses.
Y por un momento por una distracción se encontraron cara a cara, se miraron; y siguieron su camino.
Una sensación de explicación muy extraña.
Al final, se observaron el uno al otro caminando cada quien por caminos opuestos, perdiéndose en la oscuridad de la noche, volteando eventualmente para no perderse de vista.
Jamás cruzaron palabras. Mientras la luz eléctrica de aquél neón se fundía y todo se sumía en tinieblas.

viernes, 19 de agosto de 2011

1.

Entonces, volteó hacia sus espaldas y miró una silueta, e inmediatamente llamó su atención. Lo miró fijamente durante unos segundos y se volteó de nuevo antes de que se diera cuenta de que lo observaba. Y así siguió durante una hora; mirándolo de vez en cuando a través del reflejo de una ventana. Al momento de irse de aquél lugar, miró una vez mas, cruzó la puerta y se fué, guardando aquella última imagen en su memoria.

sábado, 28 de mayo de 2011

El egocentrismo del alma.

¿Por qué la mente traiciona de ésta manera? ¿Por qué mi mente siempre hace que diga una cosa pero inconsientemente hago otra? Es un maldito temor al compromiso. Prefiero romper el corazón antes de que me lo rompan a mí. O tal vez simplemente me agrada ver el sufrimiento ajeno.
Hay ocasiones en donde el espíritu está en paz, tranquilo y todo va perfecto, hay ocasiones en que se empieza a inquietar porque sabe que no son "correctas" las acciones cometidas; pero al fín y al cabo aunque mas me quiera preocupar por esos sucesos, en el fondo menos me va importando. Tengo que aprender a se menos frívola, aunque la mayoría de las veces pienso que es mejor así, así nadie me hace daño. Por eso pocas veces demuestro lo que siento, y cuando lo demuestro me aseguro antes de recibir mas de lo que doy, para no sentir que doy todo por nada; y así en el momento en el que decida dejar la situación; como siempre lo hago, sea la razón por la que sea e incluso la mayoría de las veces sin ningún motivo, no sufrir yo y que otras persona sean torturada por mis errores. Como siempre lo hago.
Y había dicho que había cambiado, y así lo sentía; hasta yo misma me la creí y lo aseguraba... pero al final hay cosas que nunca cambian. Y por lo mismo hay cosas que jamas extrañaré.
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