domingo, 4 de diciembre de 2011

La Soberbia

Ven, te tengo una invitación. ¡Vamos! No tengas miedo, no es nada malo, ni para tí, ni para mí. Al contrario, nos beneficiará a los dos.

Te propongo un trato, te propongo un reto. Te invito a redescubrirnos, a caminar por el desierto. A correr descalzos y a ayunar por completo, a vencer los miedos, a vencer el hambre. A buscar los caminos que alimentan el fuego de nuestra sangre. ¡Ven! Apartémonos del mundo, sin miedo, sin ningún temor. Como desterrados en la selva dormiremos, solo acobijados por la luna, las estrellas y nuestros cuerpos. Nos despojaremos de nuestras mentes, nuestro espíritu elevaremos, alcanzaremos el anhelado nirvana. Buscaremos la salida, a esta fiebre de obsesiones, comeremos solamente nuestros pensamientos, nuestras meditaciones.

Ven, te invito a despojarnos de toda materia, te invito a redescubrir de nuevo el mundo. Nuestra mente viajará por recónditos espacios, reinventaremos el tantra, nunca volveremos sobre nuestros pasos. No habrá tentaciones que nos distraigan, porque justamente viviremos en tentación. Daremos la vuelta al mundo invisible, alcanzaremos a Brahma y Shiva nos temerá tanto que jamás tratará de hacernos la vida imposible.

¿Por qué en vez de hacer que pase el tiempo no vienes conmigo? Te prometo la vida eterna aunque sea unos instantes, te prometo enseñarte que hay más allá de éstos escaparates. Te enseñaría que nos hace humanos, te enseñaría que nos hace ser. Trataría de que siempre estuvieras felíz, que tu meditación se mas armoniosa que un obelisco, jamás viviremos entre paredes y siempre estaremos unidos. Nunca conoceremos a Kali, más bien se inclinará ante nosotros y Kama nos acogerá como sus aprendices que somos.

Así que… ¿Vienes?

jueves, 1 de diciembre de 2011

La Existencia

El humano común, como nosotros trata de comprender su lugar en el mundo y su razon de existir; cuando la mejor manera de saberlo es nunca pensarlo. Y la gente que jamás se lo pregunta y solo es, es la que de verdad le encuentra sentido a la vida. Y ese es el verdadero humano extraordinario.

Me apasiona la ciencia, pero; bueno, a mi punto de vista, porque yo tengo una fé, aunque no fanatizada, simplemente una fé. Siento que la ciencia es el triste intento de comprender la grandeza de un ser que jamas conoceremos, aunque sea no mientras estemos vivos, eso cambia depende la ideología de cada quien.

Pero, no le demos tantas vueltas al asunto y simplemente vivamos, que por eso fuimos creados y como diría Saúl Hernández: ''Mira que la vida no es eterna, en cualquier momento nos olvida.''

Sin Título

Siempre camina mirando hacia enfrente, incluso aunque te estén jalando tus ropas intentando detener tu camino.

No hay peor abismo que la derrota, ni mejor victoria que el haber triunfado y sobrevivido.

Pero, aún así; nunca te conformes con simplemente sobrevivir, confórmate cuando mires que no pudiste haber logrado
mejor resultado; siempre tratando de dar el máximo.

Hay que ser triunfadores y jamás conformistas.

Somos jóvenes, tenemos toda la energía y toda la vida por delante.
Somos jóvenes y tenemos la fuerza, tenemos ideas y tenemos actitud.
Somos jóvenes y juntos lograremos el cambio que tanto quisierron las generaciones anteriores.
Somos jóvenes, vivamos el momento pero siempre pensando en el futuro.
Somos jóvenes necesitando experiencias.

Entonces, ¡vivamos!
Logremos el cambio, logremos una revolución, cambiemos el mundo, cambiemos el control.

El Oceano

Mi respiración ya no existía, era mas bien un nulo intento de continuar con un viejo hábito.
Mis ojos ya no veían mas, ahora observaban todo lo que a mi alrededor sucedía.
Miraba a la luz triunfante sobre la oscuridad de la noche.

Veía como El Sol naciente se extendía por sobre nuestras cabezas,
Y como todo aquello en lo que creía no era mas que una vana sombra de lo que de verdad es.

Ya no conosco el frío,
Ya no conosco la enfermedad,
Ahora conosco La Paz. Ahora sé que es La Verdad.

Miro el horizonte de infinito azúl de movimiento.
Miro aquella danza de vida,
Siento el aire que revuelve mis cabellos y acaricia mi piel.
Y por fín comprendo para qué estamos hechos.

Escucho la música de vida que crea la orquesta de las olas.
En ningún momento jamás nada se repite,
Mientras me sumerjo en aquél océano de pensamientos,
Recuerdo los orígenes,
Recuerdo el comienzo.

Por fín comprendo para qué estamos hechos.

Al Lado del Camino

Al lado del camino me encontraba, de pie, esperando.
Carros y más carros pasaban, yo siempre mirando por donde el camión debía de llegar.
De pronto una señal me dijo que volteara, y así miré esa mirada.
Fue un automóvil del color de la noche, del color de lo más oscuro del mar.
Fueron unos ojos tan intensos que desde lejos me llamaron.
Fue exageradamente extraño, fue exageradamente extra normal.
Pero era la mirada tan profunda de aquél hombre, que su rostro jamás podré descifrar.
Entre aquella gorra negra y su cabello rizado y oscuro se asomaban aquellos ojos de inquietante estupor.
Nuestras miradas por una centésima de segundo se encontraron y el al percatarse volvió su mirada hacia el camino.
Yo seguí el rastro de aquel automóvil color de antes del amanecer. Lo seguí hasta que desapareció entre la brisa del sur.
Yo seguí parada al lado de aquél camino, con aquella nube baja rociando mi cabello y aquél frío que inmovilizaba mi cuerpo.
Pero siempre, siempre recordando aquellos ojos negros como el espacio, infinitos como el cielo y profundos como el mar, en aquél rostro de marfil, que jamás podré descifrar.

La Curiosidad

Siempre me han llamado mucho la atención las personas desconocidas, las personas extravagantes, de mirada solitaria y muchas historias por contar.

Sobre todo, me encanta registrar y escribir mis encuentros con esas personas. ¿Por qué? No lo sé, pero si en este momento me pusiera a indagar en los archivos de mi celular, en el que me la paso escribiendo noche y día después de haber vivido una situación que considero importante, me encontraría con cientos y cientos de relatos; del desconocido que se ofreció a pagar mi pasaje, del niño que me miraba cuando cruzaba la carretera, de la joven que conocí en el mercado y se convirtió en mi amiga, etc. El mundo, y sobre todo su gente y su forma de pensar es de lo más interesante que puede existir. ¿Qué pensarán? ¿Qué vivirán? No lo sé, y no me incumbe. Pero aún así jamás se me podrá quitar mi manía de hacerle plática a los extraños y, curiosamente, que los extraños se acerquen a mí.

Nunca me he considerado alguien necesariamente convencional, pero ¿Qué mas dá? NADIE, absolutamente NADIE es convencional, así que, ¡Para qué estresarnos tratando de encajar! Vivamos, y seamos nosotros mismos siempre.

Nunca sabes a qué intento de escritora loca te encontrarás en la calle, nunca sabes que podría escribir sobre ti.

Yo no le escribo al amor.

Yo no le escribo al amor.
¿Para qué? Si nunca lo he sentido
Si jamás he correspondido a nadie
Si jamás me he enamorado de verdad.

Yo no le escribo al amor.
¿Para qué? Si no lo busco
Y si, ha habido quien lo ofrezca.
He intentado, pero jamás lo he sentido.

Yo no le escribo al amor.
Sólo conozco la atracción,
La atracción que solo dura 3 minutos.

La atracción que rápidamente se desvanece,
Al ver que la víctima caía rendida a mis pies.

Yo no le escribo al amor.
¿Para qué? Si no lo quiero.
¿Para qué? Si no lo necesito
¿Para qué? Si en verdad… en verdad me da mucho miedo.

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